Diario de un consultor: “Bruselas (AKA Asilo para abueletes)”
Si tuviese que elegir un lugar que representa a cada ciudad sin duda alguna NYC sería un mercado, Sevilla una plaza en fiestas y Bruselas un asilo de ancianos. Desde luego la capitalidad europea les ha sentado regular, el tener tantísima gente que solo trabaja allí durante la semana hace que lo fines de semana sea lo más parecido a un colegio durante las vacaciones: un desierto.
Pero empezamos por el principio, como ya os conté estoy en Escocia deprimiéndome con el clima y pelándome de frío (William Wallace tenía dos huevos para ir por ahí en falda con los huevos al aire, ¡¡¡QUE CAMPEON!!!) Para el que no lo sepa NO hay vuelo directo Madrid-Glasgow (hay uno a Edimburgo pero con horarios bastantes malos) La forma más corta de llegar a Glasgow desde Madrid es vía Londres en un bonito viaje de 5 horas y media con uan conexión que si la pierdes a la vuelta te quedas a dormir en el hotel del aeropuerto. Lo bueno de que no haya vuelo directo es que los fines de semana en vez de volver a casa puedo volar a una ciudad intermedia y que una persona vaya desde Madrid a esa misma ciudad “by the face” (siempre y cuando la suma de ambos vuelos no sobrepase el equivalente entre Glasgow y Madrid), el hotel of course corre de mi parte, pero con priceline eso no es un problema :D
Para el primer fin de semana elegí de entre los posibles destinos uno en el que nunca hubiera estado. A priori Bruselas parecía muy interesante: por fin vería el Atomium, el Maneken Pis, comería mucho chocolate, etc. En cuanto empecé a comentar que me iba a Bruselas todo el mundo del proyecto me dijo que la ciudad apestaba, que estaba muerta los fines de semana y que casi mejor que me fuera a Brujas, Lovaina o Gante. Pensé que exageraban, iluso de mi…
Mi plan original era salir de Glasgow a las 15:30 después del curro y llegar a Bruselas con tiempo para hacer el check in, dar una vuelta e ir a recoger a mi novia al aeropuerto. Cuando ya había emitido los billetes y pagado el hotel por priceline la compañía aérea me comunico que mi vuelo se cancelaba y me daban una única opción para ir a Bruselas: las 6 de la mañana. Ni que decir que son tan listos/cabrones como para hacerlo antes de que la normativa europea les obligue a indemnizarte.
Allí estoy yo, a las 4 de la mañana del viernes despertándome en Glasgow, a las 8:15 hora de Bélgica (una hora extra de cambio horario) estaba en Bruselas, de allí a la oficina local de la secta a trabajar en remoto por enésima vez. Afortunadamente fue un día tranquilo y recogí el tenderete pronto, el resto de la tarde lo pase durmiendo una siesta antes de ir al aeropuerto a recoger a mi novia. Nuestra sorpresa fue que NINGUN restaurante cerca del hotel servía comidas a esa hora (las 23:00) Como al día siguiente íbamos a madrugar para ir a Brujas decidimos cenar a base de galletas y dormir que falta hacía…
Brujas esta muy cerca de Bruselas, solo una hora en tren por 12 euros ida y vuelta por barba. Merece muchísimo la pena, esta lleno de tiendas de chocolate artesanal que tienen una pinta increíble, los canales le dan un toque precioso a la ciudad y la verdad es que con nieve o en Primavera tiene que ser ya la leche. La gran plaza es muy bonita y esta llena de edificios a los que tirar fotos.
Es una delicia perderte por sus calles mientras te comes un cartón de patatas fritas con mayonesa o un delicioso goffre con autentico chocolate belga. No os olvidéis de dar un paseo por la zona de los molinos, realmente bonito. Además me llevare para el recuerdo la foto del gran violinista gitano Roby Lakatos, no tiene precio esa cara ni ese bigote…
Después del día en Brujas el listón estaba muy alto y Bruselas no hizo otra cosa que decepcionarnos. Primera sorpresa, los sábados y domingos el 70% de los restaurantes están cerrados: ¡¡¡PERO EN QUE PUTO PAIS ESTAMOS!!! Al final acabamos en el centro (allí si estaban abiertos) y tras un breve paseo por la Grant Place nos metimos a comer en un sitio llamado Maneken. Allí tomamos mejillones con patatas fritas, un plato típicamente belga, los mejillones estaban que te morías, un pedazo de olla enorme, eso sí el postre era una mierda que lo flipas (un gofre con una textura entre carton y suela de esparto) para colmo nos clavaron 5 eurazos por cada botella de agua (no miramos la carta y nos hicieron el truco del agua cara al turista…)
El domingo fuimos a ver el Atomium que se supone es un “must see” pero que no es gran cosa desde luego. Hace falta ir en metro, pero ¡eEl metro en Bruselas es como en Munich: “gratis” :P Con esto compensamos el karma de las botellas de agua…
Después fuimos a ver el puto muñeco nenuco (pequeño de cojones) que es el Maneken Pis. De allí a la catedral (impresionante por dentro como la mayoría de las catedrales) y de allí al hotel y al aeropuerto. El viaje a Glasgow fue bastante corto y otra vez aquí muriéndome frío, hoy hemos visto el segundo rayo de sol, a este paso hasta juntamos para recordar medio día soleado en total…
Sean buenos y tomen mucho chocolate, sobretodo del belga…
Lista de cosas pendiente (no las olvido):
Historia del “nochitaguein”
Pros/Contras de trabajar desde casa
Fotos de la telecompra americana






1 Comentarios:
Ains... sois como niños... con lo comodo q era tenerlo todo en zooglea, esta bien, tendre q seguir teniendolo en photobucket...
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